martes, 12 de febrero de 2013

''When you love someone but it goes to waste, could it be worse?''

¿No es ser remplazado el peor sentimiento que podemos experimentar? Todo empieza de manera muy simple: La gente se empieza a cansar de ti. ¿Por qué? Porque empiezan a querer más, algo que tú no puedes darles, ya sea más cariño, más tiempo o algún otro beneficio. Al principio lo ves raro, aunque no lo tienes en cuenta. Sabes que te están remplazando por alguien mejor, lo sabes desde el principio, ya no todo va igual entre vosotros. Tú eres su mejor amiga, aunque también puede juntarse con otras, por supuesto, faltaría más. Lo dejas pasar. Pasan dos, tres meses, la sigues viendo cada fin de semana. Estáis bien, aunque se nota el distanciamiento. ¿Por qué? No creo que sea porque se ha buscado a alguien a parte de mí. De repente un día estás con ellas, con todas ellas. Tú mejor amiga no está contigo como anteriormente. Ya no pasa toda la tarde e incluso los días contigo. Ya no hace bromas contigo que sólo entendíais vosotras dos. Ya no os reís de cada cosa insignificante. Ya no, porque ahora hace todo esto con otra amiga, delante de tus narices. Intentas hablar con ella como antes, las mismas bromas y sonrisas pero ya no es lo mismo, todo es demasiado forzado para volver al principio. Ya tan sólo existes para ella cuando le conviene, ya sólo te quiere para que la escuches y aconsejes, para los malos momentos, mientras que los buenos solo quiere pasarlos con aquella que ahora es su mejor amiga. ''No importa'', te dices. ''Esta distancia no puede ser eterna''. Te equivocas. La amistad es tan relativamente frágil que con un mínimo toque puede romperse para siempre.

jueves, 29 de noviembre de 2012

1'83 cm, cabello rubio con ligeros rizos finos y no muy definidos, apelmazados formando un cabello bonito a la vista, y que al olerlo dan ganas de enredar los dedos allí sin fecha fija. Sonrisa cálida pero no abrumadora, sencilla, típica de un adolescente con aspiraciones y miles de historias por vivir. Ojos.. claros, cautivadores pero no peligrosos, los de alguien que está dispuesta a escuchar todo lo que quieras decir, y sin una pizca de misterio en ellos, aunque él realmente lo fuera. Se filtraba la claridad de su persona por ellos. Sus charlas eran sorprendentes, atípicas de un chico de su corta edad, te sorprendía en medio de ellas y acababas satisfecha, deseando volver a verle.
El gélido ambiente empezaba a afianzarse a mi envés haciendo que me retorciera y colocara mi espalda sobre el colchón de la misma helada temperatura. Por las lejanas voces y alborotos que percibía ya se había acabado mi sueño. [...]